Articulos

Hábitat III y los desafíos para el desarrollo de las ciudades de la Región de Coquimbo.

Reflexiones basadas en el Foro Urbano “Futuro de las ciudades de la Región de Coquimbo ¿Hacia dónde vamos? Nueva Agenda Urbana Hábitat III”

La Conferencia sobre la Vivienda y el Desarrollo Urbano sostenible Hábitat III se realizó en octubre de 2016 en la ciudad de Quito, Ecuador. Este foro mundial, organizado por las Naciones Unidas, promulgó la Nueva Agenda Urbana que pretende orientar el desarrollo urbano durante los próximos diez años. Los principios que guían los 175 puntos de la agenda propuesta son la protección ambiental, la eficacia económica y la inclusión social en el desarrollo urbano, considerando una visión holística que va desde el cuerpo como primera geografía hasta la escala planetaria. Esto plantea retos singulares y nuevos en materia para nuestras ciudades en un contexto de cambios tecnológicos, culturales y sociales, que ponen a prueba la gobernanza y el funcionamiento urbano y territorial.

El Foro Urbano “Futuro de las ciudades de la Región de Coquimbo ¿Hacia dónde vamos? Nueva Agenda Urbana Hábitat III”, organizado en el mes de julio de 2017 por el Gobierno Regional, reunió a representantes del mundo privado, la administración estatal y las organizaciones de la sociedad civil, quienes debatieron respecto a los retos que enfrentamos en nuestra realidad local. La discusión se centró en tres preguntas:

¿Cuáles son los desafíos que enfrentarán las ciudades de la región?

¿Cuáles son los aportes que pueden hacer desde su ámbito?

¿Cuál es el rol de cada sector ante estos desafíos?

A continuación, se desarrollan las principales reflexiones derivadas del debate:

Visión urbana y el rol de la industria

El gran desafío planteado es el logro de una visión consensuada de la ciudad que queremos, más allá de buenas intenciones. El diagnóstico respecto al modo de expansión actual del espacio urbano es conocido: consume mucho suelo, sobrecarga el sistema vial y concibe el espacio público peatonal como un excedente. Ahora bien, esta construcción urbana es diferencial en el territorio regional. La aglomeración del Gran La Serena concentra gran parte de las inversiones, particularmente la capital regional, el resto de la región observa una tendencia bipolar, mientras los núcleos urbanos menores crecen marginalmente por concepto de vivienda de interés social, los bordes costeros atraen grandes inversiones de segunda vivienda y turismo (caso notable es la comuna de Canela). En este contexto, se hace necesario que la industria inmobiliaria reconozca y asuma el poder que tiene al ser el principal agente en la construcción de ciudad, y no minimizar ese poder por no querer asumir la responsabilidad correspondiente.

Las contradicciones del Estado

El espacio urbano desde sus orígenes ha sido un territorio de tensiones y conflictos. La Secretaría Regional de Vivienda y Urbanismo lo sabe muy bien, pues su hacer se desarrolla entre contradicciones entre las escalas de legislación y los principios de la planificación territorial. Ante este escenario se vislumbran dos líneas de acción. La primera, de carácter estructural y escala nacional, es de difícil y larga resolución, puesto que implica un cambio en la concepción espacial de las leyes y políticas públicas, de modo de coordinar normas, competencias y potestades sobre el territorio. En este camino se han logrado algunos avances, pero que es de largo aliento. La segunda línea de acción es de carácter local e involucra un trabajo a contracorriente, buscando lograr el mejor resultado posible en un contexto estructural adverso.

Por otro lado, el principal problema de la descentralización es que se diseña e implementa desde el centro. Los límites administrativos entran en conflicto con las relaciones funcionales. La Provincia del Choapa es ejemplo de ello, al sostener fuertes vínculos funcionales con los núcleos urbanos de la Región de Valparaíso, pero depender administrativamente de las unidades estatales radicadas en La Serena. Desafío similar es el que plantea la localización física de las instancias de poder (nacional o regional). La Serena deberá articular el poder local con el metropolitano, que se confundirá con el regional. La pregunta es cómo generar espacios institucionales que respondan a las lógicas del territorio.

Un tercer espacio de acción

Las acciones de las organizaciones de la sociedad civil suelen verse como una actividad apostólica que responde a un anhelo de hacer las cosas de un modo diferente. Es decir, actuar de un modo que no es posible para el Estado, por su aparatosa maquinaria; ni para la industria, tan presionada por la necesidad de reproducir su capital. La sociedad civil aparece como la oportunidad de canalizar, coordinar y proyectar las energías que pretenden hacer cambios en la planificación, gestión y construcción de lo urbano. Se hace necesario, entonces, la conformación de redes que propicien la sostenibilidad de las acciones civiles en un modelo de constelación, más que apoyos puntuales a estrellas solitarias. Estas redes debiesen propiciar la formación de nuevas organizaciones no gubernamentales de origen local, pero de proyección nacional e incluso global.

Se hace imprescindible la formación de competencias de gestión en los ámbitos locales, especialmente en las comunas más apartadas de la capital regional, para que la gestión local se efectivamente local y no auspiciada, patrocinada y controlada desde el poder central. Esto plantea un desafío enorme para la academia, no sólo en la formación de profesionales de pregrado y especialidad, capaces de enfrentar estos desafíos, sino que también a través de acciones efectivas de vinculación con el medio y un rol articulador entre escalas de acción territorial.

Deja un comentario